Las empresas productoras de RCD se enfrentan a los mismos “cuellos de botella” una y otra vez: documentación, trazabilidad y control en obra. Así pueden evitarlos
La gestión de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) sigue siendo uno de los puntos más sensibles para muchas empresas productoras: no por falta de voluntad, sino por fallos repetitivos en el día a día (obra, almacén, logística, subcontratas) que terminan en sobrecostes, incidencias y, en el peor de los casos, sanciones. El marco normativo exige control documental y trazabilidad de los traslados, además de una gestión orientada a la prevención y la valorización.
Los problemas más comunes (y por qué se repiten)
1) “Papeles sueltos” y justificantes imposibles de cuadrar
Albaranes, contratos con gestores, pesajes, certificados de tratamiento, fotos, hojas de seguimiento… Cuando la información está repartida entre WhatsApp, correos, carpetas y Excel, el resultado es previsible: faltan documentos, se duplican, o no encajan con el residuo/obra correctos. La trazabilidad y la conservación ordenada de la documentación es una obligación clave para el productor/poseedor.
Cómo evitarlo: un repositorio único por obra/centro, con registros estructurados (residuo, LER, contenedor, transportista, gestor, pesaje, destino) y adjuntos vinculados al movimiento real.
2) Errores en la identificación del residuo (LER, peligrosidad, mezcla)
Clasificar mal un residuo o mezclar fracciones en obra dispara rechazos en planta, encarece el tratamiento y rompe cualquier planificación. Además, la normativa de RCD pone el foco en la correcta gestión y separación, y en acreditar su destino final.
Cómo evitarlo: catálogo interno de residuos (LER) por actividad, reglas de validación (peligroso/no peligroso, incompatibilidades), y checklists operativos para encargados y subcontratas.
3) Traslados sin control: DI/NPT, cambios de última hora y “viajes fantasma”
Uno de los puntos más delicados es el traslado: que cada movimiento vaya acompañado del documento que corresponda, que exista aceptación o rechazo en destino y que se pueda reconstruir el historial sin lagunas.
Cómo evitarlo: digitalizar el ciclo completo del traslado (solicitud → recogida → pesaje → aceptación → cierre) con estados, evidencias y responsables.
4) Falta de visibilidad de costes reales (por obra, por fracción, por proveedor)
Sin datos fiables, se gestiona “a ojo”: contenedores sobredimensionados, retiradas urgentes, penalizaciones por impropios, rutas poco eficientes. En la práctica, el residuo se convierte en un coste incontrolado.
Cómo evitarlo: KPIs operativos (€/t por fracción, ratio de impropios, frecuencia de retirada, tiempos de contenedor lleno, % valorización estimada) y comparativas entre obras/proveedores.
5) Auditorías y requerimientos: estrés, prisas y riesgo
Cuando llega una auditoría interna, una inspección o un requerimiento de documentación, el problema no es “hacerlo”, sino “demostrarlo”: reconstruir en horas lo que no se controló en meses.
Cómo evitarlo: trazabilidad “de serie”, con cierres obligatorios, controles de integridad (no permitir traslados sin datos mínimos), y exportables inmediatos por periodo/obra.
La pieza que faltaba: software especializado como SITRANS
En este contexto, plataformas como SITRANS están ganando protagonismo porque atacan el origen del problema: la dispersión de datos y la gestión reactiva. En la práctica, su trascendencia está en convertir la gestión de RCD en un proceso controlado, trazable y medible, con ventajas claras:
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Trazabilidad completa por obra y residuo: cada contenedor/retirada queda ligado a su documentación y a su historial (quién, cuándo, qué, a dónde).
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Menos errores humanos: catálogos LER, validaciones, campos obligatorios y flujos guiados.
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Control documental real: justificantes, pesajes, certificados y evidencias adjuntas y recuperables en segundos.
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Costes bajo control: informes por obra, fracción y gestor/transportista para detectar fugas (impropios, urgencias, sobre-retiradas).
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Preparación ante auditorías: exportación rápida de todo el expediente documental y trazabilidad de traslados conforme a las exigencias del marco regulatorio.
De “cumplir” a “optimizar”
La gestión de RCD ya no es solo una obligación: es una palanca de eficiencia. Reducir impropios seen obra, planificar retiradas y acreditar destinos con precisión impacta directamente en costes, plazos y reputación. Y ahí es donde un software como SITRANS marca diferencia: no solo ayuda a cumplir, sino a evitar que el residuo sea un desorden operativo y a transformarlo en un proceso gobernado por datos.

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