La Unión Europea traza una radiografía de la gestión de residuos: avances desiguales y retos pendientes
La Unión Europea ha presentado una radiografía actualizada de la gestión de residuos en los Estados miembros, un análisis clave para evaluar el avance hacia los objetivos de economía circular y sostenibilidad marcados en el Pacto Verde Europeo. El informe revela progresos significativos en reciclaje y reducción del vertido, aunque también pone de manifiesto importantes diferencias entre países y desafíos estructurales aún por resolver.
Según los últimos datos, la UE genera de media más de 2.200 millones de toneladas de residuos al año, de los cuales una parte creciente procede de la construcción, la industria y el consumo doméstico. Aunque el reciclaje ha aumentado de forma sostenida en la última década, el ritmo actual no es suficiente para cumplir plenamente los objetivos fijados para 2035, especialmente en lo relativo a residuos municipales.
El estudio destaca que países como Alemania, Países Bajos, Bélgica o Austria lideran la gestión eficiente de residuos, con altas tasas de reciclaje y una reducción notable del vertido en favor de la valorización material y energética. En contraste, otros Estados miembros siguen dependiendo en exceso de los vertederos, una práctica que la Comisión Europea considera incompatible con el modelo de economía circular.
Uno de los puntos críticos señalados es la gestión de los residuos orgánicos y plásticos. Aunque la recogida separada de biorresiduos avanza, su implantación no es homogénea en toda la UE. En el caso del plástico, el informe alerta de que una parte relevante sigue sin reciclarse adecuadamente, lo que incrementa la presión ambiental y económica.
La Comisión subraya además la necesidad de reforzar la prevención, priorizando la reducción en origen frente al tratamiento posterior. En este sentido, se insiste en el ecodiseño, la reutilización y la responsabilidad ampliada del productor como pilares fundamentales para disminuir la generación de residuos.
Finalmente, el informe concluye que la transición hacia una gestión de residuos más eficiente no solo es una obligación ambiental, sino también una oportunidad económica. La economía circular puede generar empleo, reducir la dependencia de materias primas externas y mejorar la competitividad de la UE, siempre que los Estados miembros aceleren las reformas normativas y las inversiones necesarias.

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